domingo, 4 de julio de 2010

¡La culpa es suya!


Siempre que hacemos la oración del padre nuestro decimos:

" Qué sea hecha su voluntad así en la tierra..."

El problema es que siempre esperamos que la voluntad de Dios sea la nuestra. Claro, que Dios quiere realizar nuestros sueños, pero él nos quiere por completo, él quiere nuestra confianza.

A veces, en algunas situaciones hay necesidad de esperar los sueños de Dios para nosotros.

Yo espero en Dios y sé que esperar los sueños de Dios para mí es lo mejor que puedo hacer. No es una situación sencilla para mí, es un proceso muy dificíl en mi vida, pero no tengo dudas de que Dios cuida de mí y de mi futuro.

Casi siempre escucho comentarios como:

¡No estás haciendo la oración correctamente!

¡Tienes que usar tu fe! ¿O no lo crees?

¡Te estás quedando atrás!

! Estás perdiendo tu tiempo!

¡Ahhh si fuera yo! ¡no sería así!

Y lo peor de todos: ¡ La culpa es suya!

Estoy de acuerdo, la culpa es mía. Si escoger creer en Dios y en sus promesas es una cuestión de culpa, yo soy totalmente culpable, pues me he entregado por completo, tengo el ADN de la fe y mis decisiones me hacen permanecer en ella.

Usted toma su decisión y ella lo hace a usted. ¿Qué es? ¿Y qué será? depende solamente de sus decisiones. Sus victorias y derrotas son su responsabilidad.

Por eso, seamos culpables por ser de Dios, por obedecer, por tener fe, por ser sinceros y que seamos culpables por los frutos llenos de bendiciones y victorias que cosechamos y que cosecharemos por la práctica de la fe sobrenatural, que tiene capacidad de sacrificar por escuchar la voz de Dios.
Manuela Salazar


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